Protocolo de emergencia

Compañía y apoyo son buenas medicinas para malos momentos. Contar con alguien que nos comprende o que está atravesando nuestro mismo problema, parece dividir nuestra pena. En ese compartir nuestra mirada parece encontrar consuelo y esperanza y nuestra alma un refuerzo para seguir adelante.

Si algo va mal,

aún podemos imaginar un mundo mejor

y refugiarnos en ese universo inventado

para ti y para mí.

Podemos tendernos las manos,

caminar juntos,

crear las palabras que nos ayuden

a ahuyentar la desdicha.

Podemos tomar el extremo del hilo

que, delgado, suspende

lo que una vez

se llamó esperanza…

Podemos luchar…

no dejar nuestros brazos cruzados.

Repetirnos sin pausa

que todo irá bien”.